Un contador nuevo suele empezar en cero o en un valor inferior al anterior. Esa bajada es correcta para el nuevo equipo, pero no dentro de la secuencia acumulada antigua. Lo seguro es cerrar una instalación e iniciar otra, conservando ambas bajo el mismo nombre lógico. MeterBook marca ese límite de forma explícita.
No sobrescribas el contador antiguo
Conserva el contador existente y usa la acción de sustitución. Renombrar el antiguo o borrar sus lecturas elimina el contexto. Una nueva secuencia conserva todo lo registrado y explica por qué los valores ya no continúan desde el total anterior.
Registra la última lectura antigua si es posible
Toma un valor final cerca de la retirada e indica su hora real. Si el contador está inaccesible o averiado, no inventes un número. Conserva el último valor confirmado y explica la ausencia mediante el motivo de sustitución.
Escribe un motivo de sustitución breve
Usa hechos como «sustitución programada por el proveedor», «pantalla averiada» o «el propietario instaló un contador de agua nuevo». Evita conclusiones no demostradas. La nota explica el límite; no sustituye un informe técnico.
Introduce el valor inicial nuevo solo si lo has visto
El formulario nunca presupone cero. Lee la pantalla nueva y, si quieres, guarda ese valor exacto con la hora y el nombre. Si nadie puede confirmarlo, déjalo vacío: la primera observación posterior fijará la nueva referencia.
Compara diferencias solo dentro de una instalación
Las diferencias tienen sentido dentro de la secuencia antigua o la nueva. No restes el último valor antiguo del primero nuevo. La facturación puede usar datos oficiales adicionales: contrasta los totales importantes con el documento del proveedor.