Tres compañeros necesitan un registro sencillo cuando distintas personas están en casa a fin de mes. Crean «Piso de River Street», añaden electricidad en kWh, gas y agua fría en m³, y colocan una etiqueta QR junto a cada pantalla. El espacio es privado y no contiene números de contrato.
Una rutina sustituye tres conversaciones
La nota pide registrar todos los contadores la última tarde del mes. Quien esté en casa escanea la etiqueta, comprueba nombre y ubicación e introduce el valor exacto. Su nombre permite preguntar después sin exigir una cuenta.
Cada dispositivo conserva su unidad e historial
La electricidad usa kWh y el gas y el agua m³. Las etiquetas indican «armario del pasillo» y «balcón de la cocina» para evitar confusiones. El botón de copia sigue junto a cada QR para el relevo a distancia.
Un comprobante privado corrige un dígito
Un compañero ve que se introdujo 13.824,6 en vez de 13.284,6. Abre el comprobante guardado, corrige el valor y confirma el orden acumulado. No hace falta una entrada compensatoria ni la intervención de gestión.
El historial ayuda a hablar sin pretender facturar
Al mes siguiente el grupo ve los valores anteriores y los cambios. Una diferencia mayor de gas les lleva a revisar fechas y clima, pero usan la factura del proveedor —no MeterBook— como fuente oficial.